*La verdadera solución a la inseguridad, generada por grupos delictivos, está en la prevención, la participación ciudadana y la policía de proximidad
*Advirtieron que los resultados son a mediano y largo plazo, cualquier solución que prometa resultados espectaculares está condenada al fracaso
por José Juan Mendoza
fotos Javier Patiño
La policía única y la militarización del combate al crimen organizado, sí ayudan, pero no son la mejor solución al problema de inseguridad que hay en la ciudad y en el país. La verdadera solución está en la prevención, en la participación ciudadana y en la policía de proximidad para devolverle la confianza a la ciudadanía.
Estas y otras propuestas se expusieron, reiteradamente, durante el foro sobre “Seguridad Pública”, del programa: “Destino: Oír tu Voz”, que se realizó ayer en el Campus Celaya-Salvatierra de la Universidad de Guanajuato, mismas que hoy se analizarán y se discutirán en las mesas de trabajo a efectuarse en la Universidad Lasallista Bevente, a partir de las 9:00 horas.
En el panel participaron expertos en el tema, como el doctor Luis Felipe Guerrero Agripino, rector de la Campus Guanajuato de la UG y ex subsecretario de Prevención de la Secretaría de Seguridad Pública, y autor del libro “Delincuencia Organizada; el doctor Mario Aguilar Camacho, catedrático del Campus Celaya-Salvatierra, ex asesor de Seguridad Nacional en la Secretaría de Gobernación, ex Contralor de Seguridad Pública en el DF; y el doctor Julio César Kala, doctor en criminología y fue el responsable de un programa de prevención, una experiencia de éxito en Naucalpan.
Los tres panelistas coincidieron en que la inseguridad local y en México, generada por el crimen organizado, tiene sus raíces en el entorno mismo donde se desenvuelve la gente, por lo que la mejor forma de combatirla es con la prevención y la participación ciudadana organizada. Si esta no se da, cualquier otra forma está destinada al fracaso.
Aclararon que esta lucha es a mediano y largo plazo, no se van a ver resultados inmediatos, pero es mejor a las propuestas “espectaculares” que no conducen a nada.
Por su parte, el estado tiene muchos instrumentos para combatir a la delincuencia, antes de usar la fuerza y uno de esos instrumentos es atacar su sistema de financiamiento.
PANORAMA GENERAL
Luis Felipe Guerrero Agripino fue el primer panelista en intervenir, y comenzó con algunas reflexiones para dar un panorama general.
Comentó que son comunes las propuestas sin fundamento para el combate al crimen, mismas que incrementan la tendencia de elevar violencia, es decir, aumentar penas, la implementación de la cadena perpetua o diputados que buscan la aprobación de la pena de muerte.
“Nos desarrollamos en un medio donde buscamos proteger los bienes jurídicos, cuando se vulneran estamos en un estado de inseguridad”, enunció.
Prosiguió con la tesis de que es muy difícil definir con exactitud lo que es la delincuencia organizada, e indagó que puede referirse el término con la misma exactitud a una pandilla de barrio que a una organización ilícita que no hace uso de la violencia extrema.
Planteó que cuando se habla de criminalidad se trata de un problema de Estado, no es un problema externo, surge de un contexto común, y en el caso de un país de grandes contrastes, con varios contextos sociales, su criminalidad varía. Es por esto que en lo cotidiano se habla de varios cárteles de narcotraficantes, mientras que algunas zonas como Chiapas o Oaxaca no figuran en estos temas recurrentemente.
“La delincuencia grupal se desarrolla en la propia sociedad, los seres humanos tendemos a colaborar para fines comunes, por desgracia uno de esos fines comunes puede ser la delincuencia”, sentenció.
Abundó en que, en la medida que la delincuencia organizada tenga sistemas de colaboración más elaboradas se notará menos; mientras que una agrupación menos capacitada, menos organizada, menos técnica, será un grupo de criminalidad que se notará más. Esto significa que, al contrario de lo que se piensa, lo que conocemos como “delincuencia organizada” es una delincuencia que carece de organización.
“El problema es la violencia excesiva en la criminalidad, es un problema endógeno que los abogados no van a resolver, el derecho penal interviene cuando el problema ya está, lo que debemos hacer es anticiparnos al problema”, opinó.
“Para la prevención del delito, si no interviene la sociedad en general hay pocas posibilidades de éxito”, sentenció; y destacó la importancia de los medios de comunicación, porque tienen el poder de hacer llegar la información o, en su caso, información distorsionada. “A padres y profesores les toma mucho trabajo promover un valor en casa, en cambio es mucho más fácil acabar con ellos a través de los medios de comunicación”.
LO MÁS IMPORTANTE: EL MUNICIPIO
El doctor señaló que en un país como México, con mucha desigualdad, el municipio es el ámbito más próximo a la realidad de la ciudadanía, y en ese sentido mientras no se fortalezca en los municipios el vínculo entre la ciudadanía y el gobierno, habrá pocas posibilidades de tener éxito en la prevención, expuso.
El ponente se manifestó en contra del mando de Policía Única, pues opinó que hay que fortalecer los diferentes sistemas policiales, hay qué incidir en la educación del policía para que sepa comunicarse y atender al ciudadano, y mientras una policía reactiva es otro modelo, la municipal debe fortalecer su “proximidad” con la sociedad. Acotó además que las medidas que deben tomarse serán de impacto a mediano y largo plazo, más vale saberlo, aunque sea desalentador, pero es mejor esto que “soluciones” espectaculares.
Finalmente destacó que no conoce de ningún evento como “Destino: Oír tu Voz”, donde autoridades educativas, sector público, privado, medios de comunicación y estudiantes convergen en un foro “sobre un tema que nos preocupa a todos los mexicanos”.
CIFRAS
Mario Aguilar, catedrático de la Universidad de Guanajuato, habló sobre el impacto de la seguridad pública en las empresas, citando diversas cifras y estadísticas que dan diversas organizaciones.
Señaló que van más de 50 mil muertos en el sexenio, más 12 mil desaparecidos, 900 niños como “daños colaterales”, y el 85 por ciento de los asesinatos permanecen impunes. “Las guerras actuales en diversos puntos del mundo no tienen esa cantidad de decesos”, aseveró.
Así las cosas, destacó que antes que abatir cualquier otro tipo de rezago, la seguridad es una prioridad, pues no deben existir diferencias como las que tiene el municipio de San Pedro en Nuevo León con un Índice de Desarrollo Humano (IDH) al nivel de Noruega, y al mismo tiempo no pocos municipios en el país que se nivelan con Somalia, como Metlatonoc, Gro.
“En México hay un gran nivel de corrupción, ocupa el lugar número 98, Dinamarca es el número uno, con un grado casi nulo”. Igualmente apuntó que en México existen 60 millones de pobres, 20 millones en la extrema pobreza.
Habló además del sistema tributario mexicano, que debido a sus desigualdades propicia la corrupción, pues mientras los contribuyentes pequeños pagan el 28 ó 30 por ciento de pago de impuestos, los grandes consorcios pagan menos del cinco por ciento; “los grandes consorcios no son privilegiados, son súper privilegiados”, comentó.
Según las cifras del catedrático, de cada 10 mil delitos se denuncian mil, 100 se llevan a proceso, y solamente 10 son condenados. El problema está en que, “si los ministerios llegan a combatir bien el crimen, ¿dónde de van a poner a todos los que encarcelen?”, pues, pese a la baja incidencia de aprehensiones, los penales están sobre poblados.
Entre las cifras relacionadas con el crimen organizado, citó también, que son “al rededor de 35 mil millones de dólares los que ingresan al país por lavado de dinero; forzosamente es capital sucio para las empresas”.
Culminó su intervención comentando que “el país es inmenso, no se puede abrumar ante todas estas cifras, pues su Producto Interno Bruto (PIB) lo ubica en el número 13 a nivel internacional; es decir, México tiene recursos suficientes para enfrentar crisis, por lo que no requerimos políticos, requerimos buenos administradores.
LA CIUDADANÍA, EL FACTOR
Julio César Kala, doctor en Criminología, habló sobre el concepto clásico de seguridad pública, que se ha asociado a “policías y ladrones”; “algunos teóricos han resuelto que no es así, sino algo mucho más complejo”.
Comentó que es en el Caribe y los países menos desarrollados donde se han establecido referentes en la trata de blancas y el turismo relacionado con el tema.
Narró su experiencia en la realización de un programa en el municipio de Naucalpan de Juárez, Estado de México, donde propuso la idea de hacer una policía “de proximidad” y no incrementar las penalidades: “El Policía es el servidor público más importante, porque con él es con quien se tiene el primer contacto”.
En base a ello, dijo que se requiere una reorientación de la función policial al interior de la propia Policía, “el policía no debe ser un sujeto agresivo cazador de delincuentes, el Policía Ministerial o Judicial sí, el de proximidad no”, pues debe ser, mejor dicho, un canalizador más que resolver problemas.
Narró que en el experimento realizado en Naucalpan, les quitaron las armas a los policías, los efectivos tocaron puertas para presentarse “estoy para servirle”, decían, el primer año hubo malas experiencias, les cerraban la puerta. Al tercer año los vecinos, organizados autonomamente, le daban una despensa al mejor Policía del barrio. Se trataba de confianza institucional, comentó.
Al mismo tiempo, los policías entregaban un reporte de las condiciones la zona urbana a su cargo, luego las dependencias y los vecinos colaboraban en las reparaciones.
“En tres años se redujeron las faltas administrativas y los delitos, tres puntos solamente, pero en el resto de los municipios se elevó”.
Citó que debe haber muchos otros ejemplos como este, donde destaca el papel de la ciudadanía en el combate a la inseguridad, y está convencido de que esta es la clave. Finalmente el panelista resaltó que para él es un compromiso muy importante haber asistido a este foro, y destacó la importancia de que estuvieran presentes los medios de información, “pues mientras para muchos la seguridad es un gran negocio, aquí se realiza un periodismo cívico”.
PREGUNTAS
Al final de las intervenciones hubo una serie de preguntas y respuestas coordinadas por el moderador del panel, Ramón Olvera García, quien comenzó con una pregunta sobre la estrategia actual de la federación, contestada por Luis Felipe Guerrero.
El panelista contestó que el combate a la delincuencia requiere de una reacción, el empleo de la violencia es necesario, pero la estrategia federal en torno a intensificar la violencia no es la adecuada, opinó respetuosamente. Según el catedrático, que el ejército intervenga en ámbito donde no debe, crea resultados no necesariamente buenos. “El ejército tiene un factor simbólico, si se rebasa la confianza en el propio ejército, el estado se ve minimizado”.
Analizó que una organización criminal tiene lo mismo que una organización comercial, opera como organización lícita, sólo que no conocemos sus estructuras profundamente. La diferencia es el mercado, que es ilícito, “el estado tiene cantidad de instrumentos para actuar, la violencia es uno de esos, pero debe usarse de manera mesurada, una vez que se hayan agotado todos los instrumentos”.
Mario Aguilar también contestó una interrogante del público joven de la Universidad de Guanajuato, enunciando que hay problemas serios de participación ciudadana, “los ciudadanos sí han trabajado desde siempre, la participación ya no puede ser individual, sino que se requiere un replanteamiento de cómo enfrentar el problema de la inseguridad por parte de los habitantes, y la respuestas está en ejemplos europeos, como Italia, donde la mafia estaba posesionada de grandes extensiones de territorio”. Resumió que la solución no es la participación ciudadana, sino la participación conjunta de las organizaciones ciudadanas o civiles.
“Se requiere además transparencia en los recursos, informes solamente, donde no se dice nada del uso de los recursos; que nos traten como mayores de edad, es decir, que los legisladores no hagan leyes sin consulta ciudadana”.
Finalmente Julio César Kala explicó que no se puede esperar que un policía sea leal con la ciudadanía si cuando tiene un problema el sistema le da la espalda, es decir, un policía debe tener garantizada una vejez tranquila, seguro de vida, vivienda digna, respaldo se su institución, siempre y cuando actúe en el marco de la legalidad.
Respecto a la importancia de las evaluaciones de confiabilidad, destacó que los policías están tan acostumbrados a los procesos de evaluación que, cuando los entrevistadores son jóvenes, “hacen lo que quieren con ellos”. “Hay qué profesionalizar todo el servicio policial, no solamente capacitar por horas de curso, sino en el desarrollo de competencias. Tenemos que hacer que no haya lealtad entre policías, sino a la ciudadanía”, comentó.
Cerró el panel con la declaración de que, aunque los exámenes son necesarios, no son del todo confiables, pues hay que hacer una revalidación de la instrumentación, el polígrafo es un claro ejemplo.
Al finalizar el panel realizado en el Campus Celaya–Salvatierra de la Universidad de Guanajuato, los participantes recibieron un reconocimiento por parte de cada uno de los rectores de universidades presentes o sus representantes, del Colegio de Abogados de Celaya y de los medios de comunicación.